DICCIONARIO NUEVA MEDICINA GERMANICA

diccionario nueva medicina germanica
En este diccionario de NMG hacemos un repaso de terminología básica con la que hay que ir familiarizándose para aprender nmg. En realidad, incluye muchos conceptos que también veremos en la primera y segunda ley que se tratarán posteriormente y algunas cosas más. Por ser muchos conceptos nuevos hemos preferido reunirlos en esta entrega para que Ud. lo tenga a mano de consulta ante las siguientes lecturas.

DHS

Cada tejido funciona con un programa, precisamente el que dio lugar, en la evolución, a ese mismo tejido. Ello fue por una necesidad biológica nueva y una posterior mejora evolutiva para solucionarla.

Este programa, que está codificado en el cerebro, se activa de nuevo “de manera especial” cuando tenemos en nuestra vida un shock llamado DHS por Hamer. Este shock se produce por una situación inesperada, que nos sobrepasa, y que no pudo ser controlada en ese momento por decisión consciente, así, ante tal eventualidad hay una “reacción” biológica (que fue grabada para casos similares en la naturaleza de los animales).

Programa biológico

El DHS es el activador de un programa biológico, el que lo pone en marcha. En este shock se vive una necesidad para la supervivencia similar a la que sufrió la especie cuando se creó el tejido cuyo programa se activa.

Veremos que los programas tienen dos fases, y que en la primera hay un “sentir biológico”, el denominado por Hamer “conflicto biológico” que no es un conflicto ni psicológico ni emocional ni tampoco, en si mismo, es la causa del programa.

Las fases del programa biológico son: una primera “de conflicto activo”, que llamaremos fase-ca, y otra, siempre que se haya dado la conflictolisis, que es la llamada fase de reparación (a la que llamaremos fase-pcl). Siempre que no haya interferencias esta pcl tiene 3 subfases, una pcl-a (la mas inflamatoria y reparadora) a la que le siguen otras dos: la crisis epileptoide (c.e.), y por último, la fase de convalecencia hasta la recuperación (que denominamos fase-pcl-b). Así en cada programa biológico tenemos que tener claros estos conceptos:

DHS o síndrome de Dirk Hammer

Evento que nos produce un shock “psicobiológico”, ello inicia el programa biológico.

Programa biológico

Tiene dos principales fases si existe conflictolisis, la segunda de las cuales se divide a su vez en otras tres.

Fase de conflicto activo (Fase-ca)

En la que el problema no se ha solucionado aun, por lo que la naturaleza, mientras no se solucione, determina cambios psicofísicos para buscarle una solución. Si no existe esta solución (conflictolisis) el programa nunca pasa a la fase-pcl.

Conflictolisis (c.l.)

Se da en la biología cuando otro evento en nuestra vida indica que el conflicto está resuelto ya, y es entonces cuando la biología puede cambiar a la siguiente fase de reparación (de los tejidos y de nuestra psique).

Fase postconflictolisis (Fase-pcl)

De reparación “psicofísica”. Consta de varias subfases:

Fase-pcl-a

Primera parte. Llamada fase de reparación edematosa, y que cursa con inflamación, más evidente en unos y menos intensa en otros tejidos, y con participación microbiana.

Crisis epileptoide o c.e.

Especie de “reseteo” del sistema, con el que la naturaleza ya puede iniciar la segunda fase de reparación que llamamos:

Fase-pcl-b

O fase de reparación cicatricial, en la que, entre otros cambios fisiológicos, también hay un aumento de la diuresis y una progresiva disminución de las inflamaciones y por tanto de los síntomas inflamatorios de la fase pcl-a.

El evento o situación vital que determinó el DHS

Tuvo tres características que se definen en la 1ª Ley Biológica, estas características son:

Conflicto biológico o sentir biológico

Es un ámbito conceptual en la psique, es decir, un sentir psíquico relacionado con el problema a superar. Es un sentir inconsciente, a veces difícil de definir con el lenguaje verbal. Además de este sentir, paralelamente, se asocian una emoción o emociones acompañantes y, debido a que tenemos también una mente superior, también se asocian recuerdos y pensamientos conscientes sobre el problema vivencial que tanto nos afectó y que no está superado. En realidad, describir racionalmente el conflicto biológico no es posible muchas veces, por lo que los nombres o descripciones que le damos son aproximaciones verbales. Ver 1ª Ley Biológica.

Conflictolisis o solución del conflicto (c.l.)

Es el efecto en la biología tras ocurrir en nuestra vida algo, un nuevo evento, que percibido por los sentidos indica ya que el problema ha dejado de existir. Es decir, precisa de un cambio vital real que nos evidencie que el problema ya no existe. Aunque decimos que se ha solucionado el conflicto, realmente se ha solucionado la situación conflictual, y por tanto desaparece el conflicto biológico de nuestra biología (psique y soma), condición necesaria para poder pasar a la fase de reparación (también en psique y soma, o psique-cerebro-organo como dice Hamer). En el ser humano los cambios no reales, sino solo mentales no resuelven el problema, pero si pueden minimizarlo hasta el punto de hacerlo asintomático, pero con esto el programa no se resuelve del todo, y por eso seguimos sensibles a ese conflicto (conflicto llamado pendiente o minimizado), y por eso también sigue existiendo respuesta a ciertos estímulos condicionados relacionados que se llaman raíles. Desde la c.l. el programa biológico pasa a la fase de reparación (2ª fase de los programas:). Ver 2ª ley biológica.

Crisis epileptoide o epicrisis (c.e.)

En la segunda fase del programa, o fase de reparación biológica hay una crisis que funciona a modo de reseteo del sistema y que se da en el momento de mayor vagotonía. Esta crisis es necesaria para que se pueda pasar a la fase final de la fase de reparación: la fase de cicatrización o pcl-b. Esta fase o crisis curativa tiene unos síntomas y signos como si se repitiera en cierta manera la fase activa, pero es de duración autolimitada (desde minutos en tejidos modernos a 3-4 horas en los antiguos). Puesto que todo afecta a psique y soma a la vez, se vuelve a sentir temporalmente el conflicto en la psique durante esta crisis. Como que “nos acordamos de la situación conflictual que en realidad ya se solucionó”.  Conociendo también su clínica física la reconoceremos y nos causará menos problema o miedo el tenerla. En lo físico veremos por ejemplo simpaticotonía (con estrés y en ciertos casos frío) y, cuando termina dicha crisis, un posterior aumento de la diuresis.

Cada programa tiene una c.e. con clínica propia (similar en muchos aspectos a la clínica de la fase-ca). También hay que entender que algunas de estas crisis o, las de programas con conflicto intenso y duradero, pueden ser un momento delicado de la enfermedad.

Foco de Hamer:

Es otro de los grandes descubrimientos, el programa tiene a nivel cerebral una expresión o cambio, el llamado foco de Hamer. Este aparece siempre en el mismo sitio para el mismo tejido o programa en concreto. En la fase-ca se detecta como un cambio de lectura electromagnética de la máquina: unos círculos concéntricos que lee el tomógrafo. Sin embargo, en la fase pcl hay cambios más orgánicos: primero se va edematizando, en la fase-pcl-a, y luego aparece gliosis (en la pcl-b) a la vez que va disminuyendo el edema desde la c.e. Son signos de reparación tisular “cerebral”.

La medicina occidental actual cuando ve sólo edema no tiene diagnóstico, pero en cuanto ve gliosis (blanco en el tac cerebral sin contraste) lo considera tumor cerebral: glioma o glioblastoma. Sin embargo, si el programa evoluciona normalmente, sin recidivas y sin tener la persona programa de túbulos colectores renales activo, el edema irá disminuyendo en la pcl-b hasta su desaparición. De tal manera que: si ven sólo edema (pcl-a) no hay diagnóstico tipificado de malignidad y hablan de “edema de características inciertas”. Pero si ven gliosis con edema (pcl-a y pcl-b) y en la biopsia reproducción celular (mitosis de las células de la glía) se etiquetará entonces como tumor cerebral de glía. Sin embargo, si lo detectan pasado todo el programa, con lo que sólo ven gliosis, pero sin edema y sin apenas mitosis de las células de la glía, lo etiquetan de otras maneras: glioma de bajo grado, glioma benigno, cicatriz cerebral, gliosis de etiología incierta, etc. La nueva medicina ayuda a entender muchas etiquetas médicas de explicación desconocida y este es un ejemplo de ello.

El programa de túbulos colectores renales

Este programa es imprescindible conocerlo, pues interfiere mucho complicando procesos. Es un programa que se activa cuando la persona o animal está fuera de su medio y con riesgo para su supervivencia. En nosotros se produce por múltiples situaciones donde la persona se siente sola, sin un ambiente que la proteja para la supervivencia. Este programa es de un tejido de endodermo y en fase activa produce retención de líquidos por parte del riñón. Lo tienen muchas personas sin ser peligroso, pero el inconveniente es que si hay otro programa en fase de reparación (pcl) la retención de líquido hace que se cronifique incluso se incremente la inflamación propia de la pcl del otro programa. A esta situación doble Hamer le llamó el “síndrome” (o síndrome de túbulos colectores renales), y es la causante de muchas cronificaciones y agravaciones. El caso más grave es el de los edemas cerebrales.

Los llamados “tumores cerebrales”

Generalmente el diagnóstico cerebral no se hace, pues el foco de Hamer en la fase-ca no da síntomas cerebrales ni se diagnostica tomográficamente, y en la fase pcl no tiene por qué dar síntomas llamativos (generalmente cefalea autolimitada y no siempre). Pero los síntomas de los focos de Hamer son evidentes cuando el edema es mayor de lo normal (entonces aparece cefalea más intensa, y hasta síntomas de déficit neurológico debido a la compresión cerebral que el edema a tensión determina. Cuando ocurre la medicina actual acaba diagnosticando un “tumor cerebral”. Es decir, la mayoría de la gente que es diagnosticada de tumor cerebral es porque tiene mucho edema que causa déficit neurológico y por ello se hacen pruebas. Ese edema en exceso suele ser por dos razones: una en personas que tuvieron una fase-ca intensa y larga y por tanto, ahora, una vagotonía (de la fase-pcl) más intensa, pero la situación más difícilmente controlable, que además es la más frecuente en la que se diagnostica “tumor cerebral”, es la de las personas que tienen además un “síndrome de colectores”. Este síndrome hace que aumente progresivamente el edema cerebral y los síntomas neurológicos compresivos son progresivos y peligrosos. El diagnóstico de tumor cerebral es correcto porque es una situación peligrosa clínicamente y que precisa de tratamiento por una ocupación de espacio cerebral, lo cual es la definición de tumor “maligno” cerebral según la medicina occidental moderna. Sin embargo, ahora con la nueva medicina sabemos que si esas personas consiguen superar el edema pueden recuperarse. No obstante, en mi experiencia, eso imposible si lo que tienen es un síndrome de colectores mientras no se consiga resolver o minimizar al máximo el conflicto.

Constelación cerebral

Es el término como denominó Hamer a la situación, frecuente, en la que existen al menos dos programas biológicos con focos de Hamer a ambos lados del cerebro y ambos en fase-ca. En esta situación hay un mecanismo de defensa: por el que la psique de la persona cambia apareciendo síntomas psíquicos y un “carácter” nuevo, es decir se cambia a otra forma de ser y de comportarse, de pensar y de obrar, lo cual es un mecanismo de defensa para poder soportar e intentar superar los conflictos, que la naturaleza ofrece. Estos cambios, cuando son de suficiente intensidad, son etiquetados por la medicina convencional, como enfermedades psiquiátricas.

ACERCA DEL AUTOR

Javier Herráez González

Javier Herráez González

Se especializó en Oncología Médica y cuidados paliativos, especialidades que ejerció hasta que conoció esta Nueva Medicina. También posee experiencia en geriatría y cuidados paliativos.
Además, ha realizado estudios en Medicina Natural y Medicina Tradicional China, Ciclo de Medicina Holística en S.A.I.S. General S.L., y Máster en Acupuntura y Moxibustión por M.T.C. Madrid.

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Javier Herráez González

Se especializó en Oncología Médica y cuidados paliativos, especialidades que ejerció hasta que conoció esta Nueva Medicina. También posee experiencia en geriatría y cuidados paliativos.
Además, ha realizado estudios en Medicina Natural y Medicina Tradicional China, Ciclo de Medicina Holística en S.A.I.S. General S.L., y Máster en Acupuntura y Moxibustión por M.T.C. Madrid.

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